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Zaragoza a 1 de octubre de 2002 A la atención de la jefa de sección de trámite de incapacidad permanente:
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Soy esposo de una mujer que padece Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica, ¿fibromialgia? Sí, eso dicen algunos médicos, aunque ustedes dicen que no, que esa enfermedad no existe. Entonces, ¿qué le pasa a mi mujer?, ¿por qué la mayoría de los días no tiene fuerza para cortarse la carne, necesitando así ayuda hasta para comer?, ¿por qué por las noches rabia de dolor resultándole imposible conciliar un sueño reparador?, ¿por qué por el día también?, ¿por qué no puede atender, como a ella le gustaría, a los hijos que con mucho más sufrimiento que la mayoría de las mujeres gestó y trajo a este mundo? Si no es fibromialgia, díganos usted ¿qué es lo que le pasa?, ¿Síndrome de Fatiga Crónica? tampoco, entonces, si está loca y tanto entiende usted de su dolencia, póngale un tratamiento, porque hasta lo locos se curan. La conozco desde hace ya 12 años y he visto que estas enfermedades; perdóneme, no son enfermedades son SÍNDROMES (mentira según usted) le van impidiendo cosas que a todo el mundo nos gusta hacer: salir con los amigos, ir a pasear un día por el campo, ver una película de cine sentada cómoda en una buena butaca; pero ella miente, ella deja de hacer todo aquello que siempre le a gustado porque miente, cuando dice que le duele es mentira, cuando dice que no puede andar es mentira , cuando dice que no puede cortarse la carne es mentira, por todo eso toma toda la medicación que toma, porque le gusta, no es porque se encuentre mal pues es mentira, ella está perfectamente, todos aquellos médicos que se las han diagnosticado mienten, es todo una coartada para engañarle a usted, pero como usted es muy listo no le hemos podido engañar ¿a qué no? Ella es enfermera, ella da gracias a Dios y a sus padres por haber podido llegar a ser enfermera, es su VOCACIÓN, pero según usted ya se ha cansado de ser enfermera. Desde niña ha luchado por serlo, pero ahora, con tan solo 33 años, ya se ha cansado y ha decidido mentir para no trabajar más en aquella profesión que siempre le ha gustado. Yo gracias a usted he abierto los ojos y me he dado cuenta de todas estas mentiras, ahora le pido que usted también abra los ojos y se de cuenta de que esta carta es una ironía (¿mentira?), que abra los ojos y vea cuanto daño, desde su puesto y con su actitud, nos hace a pacientes y familiares de enfermos con FIBROMIALGIA y/o SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA, sí, con mayúsculas pues es real, está ahí, y ójala algún familiar cercano a usted la sufra tan sólo durante una semana. Sí, es cruel pero ese es un deseo que mucha gente tenemos, que los que no nos creen la sufran y sabrán lo fácil que es mentir. Maltratar psicológicamente a personas que ya tienen bastante con padecer una enfermedad crónica e invalidante para realizar las tareas cotidianas no debería estar pagado y a usted le pagan , la gente que a usted acude sólo quiere lo que nuestra Constitución garantiza para poder vivir día a día con su sufrimiento hasta que la gente como usted, que cree que mentimos, se digne en buscar el origen de esta mentira y un tratamiento para curarla, ¿o las mentiras no se curan?.
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