IV JORNADAS DE AVANCES EN EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA





Queridos amigos, este año he tenido el gran privilegio de ser invitada por ASAFA a asistir a las IV Jornadas de Avances en el Síndrome de Fatiga Crónica, que se celebraron en el Hospital Vall de Hebrón de Barcelona, bajo la coordinación del Dr. José Alegre Martín, gran experto en la materia como seguro sabéis.



Fue un día muy intenso, desde las 9h de la mañana, hasta las 20h de la tarde, y sólo un ratillo para comer. Como os podéis imaginar, hubo muchísimas charlas, todas ellas muy interesantes, todas de gran actualidad, en las que se comentaron los avances que se están haciendo en investigación respecto a la fatiga crónica. Os puedo asegurar, que no me han dejado indiferente, me han dado una nueva perspectiva y otra manera de ver la enfermedad.



Por todo ello, os quiero enviar un amplio resumen de todo lo que allí se comentó, para que también vosotros seáis partícipes de todos estos logros.



Y por si todavía queda algún incrédulo... que lo lea también!!.



Quiero reiterar mi agradecimiento a ASAFA y a todo su equipo directivo, y por supuesto, a todos los socios por haberme dado esta oportunidad y por haber depositado en mí vuestra confianza. Muchísimas gracias.



Fdo. Dra. Arancha García.


COMORBILIDADES ASOCIADAS AL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA

1. Síndrome miofascial

El Síndrome Miofascial constituye una de las causas más comunes de dolor y de consulta médica. Frecuentemente es una patología no bien reconocida en la práctica general. Se puede definir como el dolor que se origina en el músculo o en la fascia muscular y comprende una serie de condiciones que causan dolor regional o referido, sin una condición clinicopatológica específica: Miofascial del trapecio, Miofascial subescapular, Síndrome de la articulación temporomandibular, etc.

Por definición es un trastorno no inflamatorio que se manifiesta por dolor localizado y rigidez. Su característica primordial es la presencia de puntos "gatillo" o disparadores del dolor, que se pueden identificar como induraciones del músculo o de la fascia que al presionarlos desencadenan la sintomatología. Los síndromes miofasciales pueden incluir otros desórdenes dolorosos regionales comunes tales como cefalea tensional, dolor lumbar, dolor cervical y síndrome de la articulación temporomandibular. Por lo tanto los síndromes miofasciales se convierten frecuentemente en un reto diagnóstico, ya que el dolor originado en el músculo se puede referir a distancia y simular otra patología o confundir el origen del dolor. De igual manera los síndromes miofasciales pueden acompañar frecuentemente a las enfermedades, patologías reumáticas y enfermedades sistémicas autoinmunes.

Síndrome miofascial y fibromialgia: Similitudes y Diferencias

El Síndrome Miofascial puede incluso confundirse con la Fibromialgia, como históricamente se ha hecho. Sin embargo existen características diferenciales que nos ayudan al diagnóstico correcto (ver tabla 1). El Síndrome Miofascial está definido por la presencia de puntos gatillo, mientras que en la Fibromialgia existen puntos dolorosos o sensibles sin la característica zona de dolor referido al presionarlos. La relación entre puntos gatillo y puntos sensibles no es muy clara. Sin embargo los puntos gatillo son usualmente muy sensibles a la palpación, ocasionando contracción muscular y dolor. La más importante diferencia entre Fibromialgia y Síndrome Miofascial es la noción de que el Síndrome Miofascial es un desorden de dolor localizado o regional, mientras que la Fibromialgia es un desorden de dolor generalizado. Además, el dolor Miofascial mejora o se alivia inmediatamente después de aplicar métodos locales (Infiltración, etc.), mientras que tales tratamientos no suelen ser exitosos en la Fibromialgia, representando por tanto una enfermedad crónica. En la Fibromialgia el dolor es generalizado y no necesariamente está relacionado con los puntos sensibles.











Tabla 1. Comparación entre fibromialgia y síndrome miofascial

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La única forma de establecer el diagnóstico de dolor miofascial es con la historia clínica, el interrogatorio y el examen manual/digital de la musculatura. Este dolor tiene una respuesta escasa o nula a los fármacos analgésicos, antiinflamatorios, opiáceos, sedantes, miorrelajantes y antidepresivos.


NOTA: Según se ha publicado en el Diario Médico del 5 de septiembre de 2006, parece que una única infiltración de toxina botulínica, conocida popularmente como bótox, llega a hacer desaparecer el dolor miofascial en el 50% de los casos, mientras que en otro 30-40%, la intensidad se reduce a más de la mitad. Así se desprende de la experiencia de la Unidad del Dolor del Hospital de Getafe, en Madrid.



2. Síndrome de Sjögren o Síndrome Seco



El síndrome de Sjögren o síndrome seco es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por la afectación de las glándulas exocrinas, que son aquéllas que vierten su secreción hacia el exterior, las glándulas más afectadas con las salivales y las lagrimales.



Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona y en cualquier edad, aunque es mucho más frecuente en mujeres (hasta nueve veces más frecuente que en varones) y entre los 30 y los 50 años de edad.



No se conoce su causa. Lo más probable es que en pacientes genéticamente predispuestos, algún estímulo externo, aún no conocido, inicie un proceso de reacción del sistema inmune contra las células de las glándulas exocrinas, que es lo que condiciona el desarrollo de la enfermedad.



Los síntomas de esta enfermedad se deben a la destrucción y mala función de las glándulas afectadas. Por ello, los más frecuentes son la sequedad oral y ocular. La sequedad ocular, por la afectación de las glándulas lagrimales, produce picor o escozor ocular, sensación de arenillas, dolor ocular, mientras que la sequedad oral se manifiesta fundamentalmente por sensación de sed, dificultad para la masticación, escozor en la lengua, que suele estar enrojecida, y mayor incidencia de caries dentales. Puede presentarse sensación de sequedad nasal y tos, por la sequedad del árbol respiratorio, así como sequedad vaginal, con prurito y dolor con las relaciones sexuales.



Otros síntomas que pueden aparecer asociados a esta enfermedad, no directamente relacionados con la afectación glandular, son los dolores articulares y, en algunos enfermos, puede existir afectación del pulmón, los riñones o el sistema nervioso.



Por su condición de enfermedad autoinmune puede asociarse a otras enfermedades de este tipo, sobre todo enfermedades del tiroides. También puede aparecer en enfermos con enfermedades reumáticas, como la artritis reumatoide, en cuyo caso se denomina síndrome de Sjögren secundario.



Al no conocerse la causa de esta enfermedad, el diagnóstico se basa principalmente en los datos clínicos y analíticos que se encuentran en estos enfermos.



No existe un tratamiento curativo para esta enfermedad, y ni siquiera existe uno que sea capaz de evitar la progresión de la misma, por lo que el tratamiento únicamente tiene como fin el alivio de los síntomas.



En general se trata de una enfermedad de pronóstico benigno. Para la mayoría de los pacientes, con síntomas derivados de su síndrome seco, aun cuando no se curan, el tratamiento sintomático permite una vida con aceptable calidad.





3. Hipersensibilidad a metales en el Síndrome de Fatiga Crónica



Es un tema muy novedoso, aunque de momento poco estudiado. Parece existir una relación entre la alergia a metales y el SFC, la hipersensibilidad a los metales afecta al eje hipotalámico-pituitario-adrenal e indirectamente activa síntomas psicosomáticos característicos del síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y otras enfermedades de etiología desconocida. Incluso, se ha visto, que la exposición a metales puede desencadenar un brote de fatiga crónica, o agravar la enfermedad.





4. Hipersensibilidad a fármacos



¿Qué es una reacción medicamentosa (RAM)?



Cualquier efecto perjudicial o indeseado, que ocurre tras la administración de una dosis de un fármaco normalmente utilizado para la profilaxis, diagnóstico y/o tratamiento. La incidencia exacta es desconocida. Un 5% de adultos pueden ser alérgicos a uno o más fármacos; aunque un 15% de la población general “se dice” alérgico e identifica antibióticos y analgésicos como principales medicamentos responsables. Estos datos no constituyen una fuente fidedigna de información, debido al desconocimiento o confusión existente respecto al término “alergia medicamentosa”, identificado vulgarmente con cualquier forma de reacción adversa a medicamentos.



Existen dificultades importantes para distinguir si una manifestación clínica es el resultado de una medicación específica o forma parte de la enfermedad del paciente. Además muchos de los síntomas atribuidos a la administración de un medicamento, tales como cefalea, náuseas o prurito, son subjetivos y muchos individuos presentan estos síntomas sin que hayan recibido ningún fármaco.













Factores que influyen en el desarrollo de una RAM



1. Relacionados con el fármaco: Propiedades fisicoquímicas: peso molecular y/o estructura química, vía de administración: reacciones más graves por vía parenteral, dosis, duración del tratamiento e intervalo: exposiciones múltiples e intermitentes y/o dosis altas y prolongadas.



2. Relacionadas con el paciente:



• Edad: en niños poco frecuente, en ancianos mayor probabilidad debido a alteraciones

farmacocinéticas, la mayoría en adultos jóvenes y de mediana edad.

• Sexo: más frecuente en mujeres, ya que suelen ser más consumidoras de fármacos.

• Factores genéticos: se ha sugerido que el HLA está implicado en reacciones con ciertos fármacos.

•Enfermedades concurrentes y tratamientos concomitantes: desnutrición, hipoalbuminemia, insuficiencia renal y hepática, infecciones, etc.



Todavía no existen estudios fiables que puedan contestar a si el SFC es realmente un factor de riego para la aparición de RAM.





5. Crisis de ansiedad y pánico

Las crisis de pánico afectan al 1,5-3,5 % de la población general, son más frecuentes en mujeres y suelen comenzar en la adolescencia, aunque a veces debutan en personas de mayor edad. En el SFC, puede aparecer hasta en el 20% de los enfermos.

Se manifiestan como episodios bruscos e inesperados, sin causa aparente, de miedo intenso a perder el control, o a que algo horrible va a suceder o incluso miedo a morir, acompañados de síntomas como: dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, sudación, temblores, sensación de mareo e inestabilidad, hormigueo, nauseas y malestar abdominal.

Por lo general, las crisis duran entre 10 minutos y media hora. En casi todos los casos las personas que sufren un episodio sufrirán algunos más, ocasionando una gran limitación en el desarrollo de las actividades diarias debido a la ansiedad que causan y al miedo a padecer nuevos episodios y a sus implicaciones.



Muchas personas que lo padecen, presentan además múltiples y variados temores centrados fundamentalmente alrededor de tres aspectos: miedo a abandonar el hogar, miedo a quedarse solo o miedo a encontrarse lejos del hogar en situaciones en las que se sientan atrapados, molestos o indefensos, lo que se denomina AGORAFOBIA. Estas situaciones se evitan por miedo a que aparezca una crisis de angustia, lo que lleva a estas personas a limitar cada vez más sus actividades.



Los trastornos de pánico constituyen una enfermedad real e importante, que puede afectar seriamente a la vida de la persona que lo padece y que, aunque puede mejorar ocasionalmente, no suele desaparecer a menos que se reciba un tratamiento adecuado.

Esta enfermedad puede controlarse con un tratamiento específico. Una combinación de psicoterapia y medicamentos (existen varios eficaces) previene crisis posteriores y hace que estas sean cada vez menos frecuentes e intensas, consiguiendo buenos resultados en el 70-90% de las personas que padecen estos trastornos.



6. Disfunción Sexual

Los problemas sexuales se definen como la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual que evita que el individuo o la pareja disfrute de la actividad sexual.

Las dificultades sexuales pueden comenzar temprano en la vida sexual de una persona o pueden desarrollarse después. El problema puede desarrollarse de forma gradual con el tiempo o puede ser repentino y presentarse como una incapacidad total o parcial de participar en una o más etapas del acto sexual. La causa de las dificultades sexuales puede ser física, psicológica o ambas.

Los factores emocionales que afectan el sexo abarcan tanto los problemas interpersonales (como conflictos en la relación marital o falta de confianza y comunicación abierta en la pareja) y los problemas psicológicos propios del individuo (depresión, miedos o culpas sexuales, trauma sexual previo, entre otros).

En el SFC, hasta el 88% de los pacientes presentan uno o más problemas sexuales, en comparación con el 32% del resto de la población. Lo más afectado parece ser la líbido, o deseo sexual, que está correlacionado con la propia fatiga que presenta el enfermo, no con la ansiedad ni con depresión. La mayor parte de los enfermos de fatiga crónica, se sienten exhaustos tras el acto sexual, según se ha demostrado en estudios recientes. Es importante la comprensión y tolerancia por parte de la pareja, para que acepte y tolere las consecuencias del SFC, es llamativo, que el 47% de los pacientes, ha sido abandonado por su pareja debido a ésto.



7. Disfunción Familiar

Tanto de la fatiga crónica como la fibromialgia, son enfermedades complejas, crónicas, incapacitantes, que producen gran sufrimiento, y que requieren de la compresión, apoyo y ayuda familiar. Además, suele producirse un cambio de roles, originando una carga familiar secundaria, incluso con pérdidas económicas, redistribuciones de tareas, pérdida del rol social, etc.

Desde que la enfermedad empieza a manifestarse, hasta que es diagnosticada, a menudo, suelen pasar años, ésto produce un estrés mantenido, que altera en ocasiones, el “crecimiento” de la familia, produciendo un desequilibrio en la misma. Posteriormente, suele existir un periodo de adaptación y un retorno a la normalidad.

A veces, éste desequilibrio no es afrontado adecuadamente por la unidad familiar, y puede originar una ruptura. Es importante buscar ayuda aunque sea extrafamiliar, para intentar no llegar a ésta situación.



8. Susceptibilidad Genética de la Fibromialgia y de la Fatiga Crónica

¿Existe un componente genético de FM y SFC?. Sí, se ha visto que ambas están asociadas al cromosoma X, y se conoce la existencia de acumulación familiar, que sugiere este componente genético, además también está apoyado por la alta prevalencia de ambas enfermedades.

En una publicación reciente en el Heraldo de Aragón, se hablaba de la existencia del gen COMT, es un gen asociado a la Fibromialgia (FM), y que se encarga del aumento o disminución de catecolaminas, dependiendo de que el paciente sea un metabolizador rápido o lento, parece que los enfermos de FM, son metabolizadores lentos. Este gen no es el causante de la enfermedad, sino que predispone a ella, o aumenta su severidad.

Otro hallazgo de interés, es la existencia de niveles elevados en la sangre de estos enfermos de DNA mitocondrial, indicando la presencia de daño celular, y por tanto, es similar a la situación producida por el envejecimiento.





INVESTIGACIONES EN EL SFC



1. Aportación del SPECT Cerebral Basal Y Postestimulación en el Estudio de la Disfución Cognitiva en el SFC

El SPECT (tomografía por emisión de fotón único), permite ver la relación flujo cerebral y función cerebral con la demostración pictórica, mostrando ya sea zonas de hipofunción como zonas de hiperfunción, es decir, demuestra en forma no invasiva el estado de la función cerebral.

El SPECT cerebral parece ser una herramienta útil para una mejor compresión del SFC: se ha detectado un patrón congruente de cambios después del esfuerzo que sugiere la existencia de vías inhibitorias frontales y especialmente temporales.

Se ha encontrado una alta prevalencia de alteraciones corticales en un grupo de 38 pacientes con SFC, localizadas fundamentalmente en la parte anterior del lóbulo temporal, cíngulo, área prefrontal y giro frontal inferior. Este patrón se correlaciona significativamente con algunos marcadores biológicos como la elastasa y sobre todo la Rnasa L, pero no con otros parámetros clínicos como los síntomas clínicos de debut, la existencia de una infección viral previa o la severidad de los síntomas.



2. ¿Por qué el paciente con SFC no tolera el ejercicio físico?

Respecto al ejercicio físico, es importante remarcar de entrada, que estos enfermos han tenido durante mucho tiempo muy limitada su actividad física por la severidad de la enfermedad y porque además, presentan una característica lentitud patológica en la recuperación post-esfuerzo que hace que sea muy fácil que empeoren tras la práctica de un ejercicio inapropiado, por este motivo, existen artículos científicos discrepantes al respecto de la conveniencia de recomendarles la práctica de ejercicio gradual y continuado, pese a ello, la mayor evidencia científica está del lado de dicha recomendación, siempre siguiendo un plan realista y adaptado tanto a la enfermedad como al caso concreto del paciente.



La capacidad de ejercicio aeróbico está severamente afectada en los enfermos con SFC. El ejercicio aeróbico es aquel diseñado para aumentar la frecuencia cardíaca y el transporte de sangre y oxígeno al cuerpo. Los enfermos con SFC tienen especialmente comprometidos los sistemas de inactivación de los llamados “radicales libres” que se generan como consecuencia del ejercicio aeróbico, y por lo tanto, un programa de ejercicio aeróbico debe abordarse en base a una evaluación previa de la capacidad cardiopulmonar en relación al esfuerzo y sin esta determinación previa, muchos objetivos simples de ejercicio aeróbico, pueden convertirse en anaeróbicos (habituales en los ejercicios intensos de corta duración) en un enfermo con SFC.



Incluso las actividades de la vida diaria, como pasar la aspiradora en una sola habitación, pueden exceder la capacidad aeróbica de los enfermos. Esto puede ser difícil de entender, incluso para las personas que conviven con ellos, pues no hay que olvidar que el aspecto externo de los enfermos no se modifica.



Así pues, el plan de ejercicio en los enfermos con SFC tiene como objetivos: mejorar el conocimiento de sus propios límites, evitar la pérdida progresiva de condición física, aumentar la fuerza muscular y la flexibilidad, para hacer que el enfermo se sienta mejor y tenga menos dolor, lo que incidirá directamente en su calidad de vida, pero sin pretender incrementar, como objetivo principal. su capacidad aeróbica, aunque algunos pacientes lo conseguirán adicionalmente.



Es importante que la pauta de ejercicio sea asumible y que esté además adaptada a otras condiciones clínicas del enfermo.





3. El Consumo de Oxígeno y la Expresión de la RNasa L en el SFC. Síndrome de Fatiga Crónica y Estrés Oxidativo





LA RNASA L EN EL DIAGNÓSTICO DEL SFC



El SFC es una enfermedad que afecta a todo el organismo, la causa o el factor desencadenante puede ser variado, como una infección vírica u otros gérmenes, que entran dentro la célula. A partir de este momento inicial se produce una alteración o disfunción del sistema de defensa y con la producción de un montón de sustancias denominadas citoquinas, se produce una interferencia en las diferentes funciones de las células, órganos y tejidos de los pacientes afectados por el SFC.

La activación crónica de las defensas ocasionará una alteración de la respuesta inmune, con una producción anormal de sustancias denominadas “citoquinas”, predominantemente de las que dan lugar a la inflamación (th2: IL-4, IL-5, IL-10) y disminución de las que son importantes por una correcta respuesta antiviral (th1: IL-2, IFN gama). La respuesta de las Th2 da lugar a la producción de anticuerpos y esto explicaría los fenómenos de la autoinmunidad observados en algunos pacientes como los del síndrome seco, antecedentes de rinitis, asma e hipersensibilidad a los fármacos entre otras.

Cuando una célula es infectada, se activan los mecanismos de acción contra los virus, que consiste en inhibir la producción de proteínas (acción de la Protein Kinasa R (PKR), bloquear la replicación viral o destruir el material geonómico (RNA) o mRNA virales intermedia la activación de la 2-5 oligoadenilato sintetasa (2-5 OAS) que a la vez activa la Rnasa L.

La Rnasa L es una endonucleasa de 741 aminoácidos que tienen la función doble durante la infección, de una parte ejerce una función antiviral de destrucción de las RNAs de origen viral, mientras que por otro, degrada el mRNA de la PKR (incluido por el INF). Con esto, se consigue que el efecto del IFN sea transitorio y dé la oportunidad a la célula a recuperarse, siempre y cuando, no haya una reestimulación continuada.

Los marcadores biológicos que pueden tener una gran utilidad en el diagnóstico, estratificación de la severidad de la fatiga, y posteriormente en el tratamiento, sería el cociente Rnasa L (37 kDa/83 kDa), actividad Rnasa L, elastasa monocitaria y actividad de la PKR, que ya se pueden determinar en laboratorios de investigación de Europa.

El profesor De Meirleir, constata como el cociente entre la molécula de 37 kDa y la de 83 kDa, es útil para diferenciar los pacientes con la SFC de los afectados de fibromialgia o depresión mayor. Esta Rnasa L puede dar lugar a una alteración de los canales iónicos celulares, produciendo a su vez, una canalopatía, que explicaría muchos de los síntomas del SFC.

En relación a la implicación de estos marcadores en la respuesta del tratamiento del SFC con la negativación de la Rnasa L, son de interés los ensayos clínicos terapéuticos realizados con el pli-1, 12-CU (ampligen), que puede negativizar la Rnasa L, y que se asocia con la mejora de la sintomatología clínica en el SFC.





4. ¿Manejo del Dolor en el SFC con Fibromialgia?



Dado que no se han identificado las causas del SFC, los tratamientos existentes se centran en paliar los síntomas. El médico, junto con el paciente, elaborará un programa adaptado a sus necesidades individuales que ofrezca el máximo beneficio y que está basado en los tratamientos que contiene esta sección.





Tratamientos no farmacológicos:

1 - Actividad física. En general, los médicos recomiendan a los pacientes que vigilen el ritmo de vida que mantienen y que eviten en lo posible el estrés emocional y la tensión física. Las actividades cotidianas regulares y razonables contribuyen a evitar el fenómeno push-crash, caracterizado por sobreesfuerzos durante los períodos de mejoría, seguidos de recaídas quizá debido a la actividad excesiva.



Aunque los pacientes deben mantenerse tan activos como sea posible, los médicos deben explicar el trastorno a familiares, recomendándoles que sean lo más indulgentes posible. Es importante también el ejercicio moderado regular para evitar que la condición física empeore, aunque debe estar supervisado por un médico o un fisioterapeuta. Entre los tratamientos no farmacológicos que usan los pacientes figuran la acupuntura, la hidroterapia, la quiropraxia, los masajes, los estiramientos musculares, el tai-chi, la terapia táctil y el yoga.



2 - Psicoterapia y terapia de apoyo. Ciertos tipos de psicoterapia, como la psicoterapia cognitivoconductual, han ofrecido resultados prometedores al ayudar al paciente a combatir su enfermedad.





Tratamientos farmacológicos

Los tratamientos farmacológicos van encaminados a aliviar los síntomas específicos. Los pacientes se muestran hipersensibles a los fármacos, en especial los que afectan el sistema nervioso central. Por ello, la estrategia consiste en comenzar con dosis muy bajas que se irán aumentando gradualmente según la necesidad.



1 -Agentes tricíclicos en dosis reducidas. En ocasiones se administran agentes tricíclicos para mejorar el sueño y aliviar el dolor leve generalizado, como la doxepina, la amitriptilina (Tryptizol, Mutabase) y la nortriptilina.

Algunos efectos secundarios que pueden aparecer son: sequedad de boca, somnolencia, aumento de peso y una elevada frecuencia cardiaca



2 -Antidepresivos. Se han administrado a enfermos de SFC con depresión, aunque se ha observado que aquéllos que no la presentan y que han sido tratados con inhibidores de recaptación de serotonina se benefician tanto o más que los que padecen depresión. Entre estos fármacos se incluyen los inhibidores de la serotonina como la fluoxetina (Prozac, Adofen, Reneuron...), la sertralina (Besitran) y la paroxetina (Frosinor, Motivan, Seroxat); etc.



3 - Agentes ansiolíticos. Se emplean para tratar trastornos como el pánico. Entre estos agentes se hallan, por ejemplo, el alprazolam (Trankimazin), el clonazepam (Rivotril) y el lorazepam Idalprem, Orfidal). Los efectos secundarios habituales son efectos sedantes, amnesia y síntomas de abstinencia (insomnio, calambres abdominales y musculares, vómitos, sudor, temblor y convulsiones).



4 - Antiinflamatorios no esteroides. Pueden emplearse para aliviar el dolor y la fiebre. Algunos de ellos se obtienen sin receta médica. Algunos son el naproxen (Naprosyn), el ibuprofeno (Dalsy, Algidrin, Espidifen...) y el piroxicam (Feldene). Son fármacos generalmente seguros cuando se siguen las indicaciones, pero pueden presentar varios efectos secundarios, como lesiones renales, hemorragias digestivas, dolor abdominal, náuseas y vómitos.



5 -Otros fármacos experimentales. El Ampligen es un producto compuesto de ácidos nucleicos sintéticos que estimula la producción de interferón, un grupo de modificadores de la respuesta inmunitaria que también presentan actividad antivírica. Un estudio realizado con método de doble ciego reveló que los pacientes a los que se administró Ampligen experimentaban una leve mejoría en la respuesta cognitiva en comparación con el grupo al que se administró el placebo. Estos resultados preliminares deben confirmarse con estudios adicionales.

La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) no ha aprobado este fármaco, por lo que su administración debe considerarse experimental.



La g-globulina (Gammar) es una mezcla de inmunoglobulina humana. Contiene anticuerpos para combatir gran número de agentes infecciosos y se emplea para inmunizar de forma pasiva a aquellas personas cuyo sistema inmunitario está en peligro, o a quienes han estado expuestos a un agente que pudiera causar una enfermedad grave si no cuentan con inmunoglobulinas. Su utilización en los pacientes es experimental y se basa en la hipótesis de que el SFC es provocado por un trastorno inmunológico.



Suplementos dietéticos y preparados a base de hierbas



Se ha afirmado que varios suplementos dietéticos y preparados a base de hierbas tienen un efecto potencialmente beneficioso. Prácticamente en ningún caso se ha evaluado la efectividad de estos remedios para combatir el SFC mediante ensayos controlados con grupos de referencia. Contrariamente a la opinión popular, el origen «natural» de un producto no garantiza su seguridad. Los suplementos dietéticos y los preparados a base de hierbas tienen potenciales efectos secundarios y algunos pueden interferir o interactuar con los medicamentos prescritos. Los pacientes deben conocer la opinión de su médico antes de emplear un remedio por su cuenta.



5. Metodología en la Estratificación de la Severidad de la Fatiga en el SFC



El Dr. De Meirleir es investigador renombrado del mundo y es profesor de fisiología y medicina interna en una universidad de Bruselas. Él es co-redactor del “Síndrome de Fatiga Crónica: Un acercamiento biológico”, co-redactor del diario del Síndrome de Fatiga Crónica y revisor de más de diez diarios médicos. El Dr. De Meirleir era uno de cuatro expertos internacionales que desarrolló el documento canadiense del consenso para SFC. Él trata a 3.000 a 4.000 pacientes de SFC anualmente.



Normalmente cuando un virus infecta una célula, una enzima llamada Ribonuleasa L (RNasa L) se activa y corta el RNA del agente infeccioso y así no puede replicarse.



En pacientes con SFC, se encontró una RNasa L anormal, ya que tiene un peso molecular casi la mitad menor del normal. Esto puede usarse para discriminar pacientes de SFC de la gente sana con una exactitud del 99%. Estos resultados confirman un origen orgánico del SFC.



Aunque el perfil de cada paciente es único, los pacientes tienden a distribuirse en tres grupos con diversas causas y tratamientos.



Perfiles del grupo:



Grupo 1: (15-20%) Este grupo tiene altos niveles del RNasa L de bajo peso molecular y elastasa, niveles bajos de proteín kinasa (PKR) y de ácido úrico, y niveles normales del óxido nítrico. La característica predominante de estos pacientes son los problemas neurocognitivos tales como confusión y concentración y memoria deterioradas. El dolor no es prominente. Estos síntomas expuestos tienen algunas semejanzas a la esclerosis múltiple.



Grupo 2: (10-15%) Los pacientes tienen niveles muy altos del RNasa L de bajo peso molecular y elastasa, los valores de PKR son elevados, actividad seriamente baja de la célula natural killer y niveles de ácido úrico muy bajo. Este grupo de pacientes, seriamente enfermos, tiene infecciones bacterianas el originar de animales tales como animales domésticos, roedores, etc. Estos pacientes tienen problemas severos del intestino.



Grupo 3: (60-70%) La mayoría de pacientes con SFC está en este grupo. Este perfil es básicamente similar al grupo 2. El dolor generalizado es una característica prominente. Estos pacientes tienen infecciones gastrointestinales y bacterianas.





En 2003, un grupo de expertos internacional convocado por el Departamento de Salud de Canadá, publicó unos nuevos criterios de definición de caso de SFC, que son los siguientes:



Una persona con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) deberá reunir los siguientes criterios para el diagnóstico y no tener ningún criterio de exclusión:



* Cansancio o agotamiento extremo
* Malestar y/o cansancio post esfuerzo
* Trastornos del sueño
* Dolores musculares y/o articulares
* Presentar dos o más manifestaciones neurocognitivas
* Uno o más síntomas de dos de las categorías de manifestaciones neurovegetativas, inmunológicas y neuroendocrinas
* Cumplir con el ítem 7 (duración en el tiempo).



Desarrollo de ítems:



1. Cansancio o agotamiento extremo: El paciente deberá presentar un grado significativo de cansancio físico y mental inexplicable, de un nuevo comienzo, persistente y recurrente, que reduzca substancialmente el nivel de su actividad habitual.



2. Malestar o cansancio post esfuerzo: Hay una inapropiada pérdida de la resistencia física y mental, una rápida fatigabilidad muscular y cognitiva, malestar y/o cansancio postesfuerzo; dolor; tendencia a que empeoren otros síntomas asociados dentro del grupo de síntomas que presenta el paciente. El periodo de recuperación es patológicamente lento, pudiendo llevar 24 horas o más.



3. Trastornos en el sueño: Se presenta bajo la forma de un sueño poco reparador o de trastornos en el ritmo y en la cantidad de sueño, como un sueño invertido o sueño diurno caótico.



4. Mialgias: Hay un significativo grado de mialgias. El dolor puede experimentarse en los músculos y/o en las articulaciones, y es a menudo de naturaleza extendida y migratoria. El dolor de cabeza es de un nuevo tipo, patrón y severidad.



5. Dos o más de los siguientes trastornos neurocognitivos deberán estar presentes: Confusión, desorientación, falta de concentración y de atención, fallos en la memoria de corto plazo, dificultades en el procesamiento de la información, en la recuperación y clasificación de palabras (no encontrar las palabras y/o nombrar los objetos); trastornos sensoriales y perceptivos, tales como: inestabilidad, desorientación espacial e inhabilidad para focalizar la atención. Ataxias. Debilidad muscular. Puede haber fenómenos de sobrecarga como por ejemplo: fotofobia, hipersensibilidad a los ruidos. Situaciones de sobrecarga emocional pueden conducir a períodos de ansiedad o episodios de quiebre emocional cargados de angustia.



6. Por lo menos un síntoma de las siguientes categorías:



a) Manifestaciones Neurovegetativas: Intolerancia ortostática, trastornos en el intestino con o sin Colon Irritable, frecuencia urinaria aumentada con o sin disfunciones en la vejiga, palpitaciones con o sin arritmias cardiacas, inestabilidad vasomotora y trastornos respiratorios.

b) Manifestaciones Inmunológicas: Inflamación de ganglios, dolor y/o ardor de garganta, recurrentes estados gripales, malestar general, aparición de nuevas alergias o cambios en las alergias preexistentes, hipersensibilidad a los medicamentos y/o a los químicos.

c) Manifestaciones Neuroendocrinas: Pérdida de la estabilidad termoestática, intolerancia al frío y/o al calor, falta o excesivo apetito, hipoglucemia, pérdida de la adaptabilidad y de la tolerancia al estrés, empeoramiento de los síntomas con el estrés, y labilidad emocional.



7. La enfermedad persiste por lo menos 6 meses: Normalmente presenta un comienzo agudo, pero también puede comenzar en forma gradual.



EXCLUSIONES

Se excluye cualquier proceso de enfermedad activo que explique la mayoría de los síntomas de cansancio, trastornos en el sueño, dolor y disfunciones cognitivas.